Los niños pequeños son curiosos por naturaleza, por lo que la
actividad física y la exploración los benefician y les permiten aprender
de todo lo que hacen y de las cosas que los rodean.
Si bien hay
muchas cosas que un niño puede aprender y experimentar cuando se
encuentra dentro de la casa, estar al aire libre ofrece una gama de
oportunidades únicas para su aprendizaje y desarrollo. También hay una
fuerte evidencia de que los niños que pasan mucho tiempo fuera y en
estrecho contacto con la naturaleza, son más propensos a respetar a los
seres vivos y al medio ambiente.
Estar al aire libre permite a los
niños experimentar de primera mano las estaciones del año. Con el
aporte de adultos colaboradores, se darán cuenta y tomarán conciencia de
los cambios estacionales, las sombras, las aves, los insectos y mucho
más. La mayoría de los niños se sienten fascinados por el barro y el
agua. Estar al aire libre les permite explorar completamente estos
elementos de una manera que no sería posible en interiores.

Es divertido cuando somos niños por que no tenemos miedo a explorar y tener aventuras.
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